sábado, 6 de septiembre de 2008

Cangrejos

Descansamos siendo un cangrejo de cuatro ojos que se admiran. Dos ven un seno que descansa de su reboce a un costado de la rodilla, la fotográfica tempestad de tu cabello, inmovilizada y eternizada en medio de la tormenta con epílogo de lluvia de mar por nuestras mejillas. Epílogo del incendio de la cama, cama subversiva de la gravedad, cama que nos deja acostados elevarnos del suelo, suspendernos. Cangrejo que no camina, se eleva…

Pedazo de madera entre las piernas que sólo arde por la chispa del entrechocar de las tuyas … Atado de erecciones que disimulamos en la ingle del pantalón